Es factible lograr una generación de niños libres de sida, de acuerdo con el Cuarto Informe de Balance “Niños y sida”, publicado recientemente por UNICEF en colaboración con el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre VIH/Sida (ONUSIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo para la Población de Naciones Unidas (UNFPA). Sin embargo, los autores señalan que el mundo aún no está en vías de alcanzar sus objetivos de prevención, tratamiento, atención médica y apoyo.

En el documento instan a que, en un clima de incertidumbre económica como el actual, se mantengan en mente los objetivos a largo plazo y se cumplan los compromisos a corto plazo para que mujeres, niños y jóvenes tengan la oportunidad de vivir y prosperar en un mundo sin sida.
“Una inversión juiciosa en VIH y sida a escala nacional exigirá que ‘conozcamos la epidemia’, cómo actuar frente a ella adecuadamente y los costes relacionados con dicha respuesta, así como el modo en que nuestra reacción afecta a la salud y bienestar de mujeres y niños”, afirma UNICEF.
En 2005, UNICEF, ONUSIDA y otros socios pusieron en marcha la iniciativa Unite for Children, Unite against AIDS (‛Unión por los niños, unión contra el sida’) para centrar la atención y dedicar recursos a que los niños estén en el corazón mismo de la respuesta mundial. Esta alianza de organizaciones ha publicado una serie de informes de balance anuales donde se hace un seguimiento del progreso hacia la consecución del objetivo del acceso universal a la prevención, el tratamiento y la atención médica.
Las intervenciones que incluyen el diagnóstico infantil precoz y el uso de terapia antirretroviral (TARV) para la prevención de la transmisión del virus de madre a hijo constituyen, actualmente, parte de la respuesta mundial, y han ayudado a salvar y mejorar muchas vidas. A pesar de todo, el progreso es irregular y existen déficits en la cobertura de los servicios y desigualdades en el acceso a los mismos.
El informe subraya la necesidad de reforzar los sistemas (sanitarios, políticos, legales y de bienestar social), vinculándolos con las comunidades para mejorar la provisión y aceptación de las intervenciones relacionadas con el VIH/sida.
Este cuarto informe anual examina el progreso obtenido en la respuesta mundial respecto a los niños en cuatro áreas programáticas, conocidas como las “cuatro P”:
**Prevención de la transmisión de madre a hijo.
**Atención y tratamiento pediátricos del VIH.
**Prevención de la infección por VIH entre adolescentes y jóvenes.
**Protección y apoyo a los niños afectados por el VIH y el sida.
Según cálculos de UNICEF, son necesarios 5.900 millones de dólares anuales para abordar de manera adecuada los requisitos para cumplir los objetivos de las ‘cuatro P’ en cuanto a mujeres, niños y jóvenes.
El progreso hacia los objetivos de acceso universal, en el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos del Niño, se estudia a través de la perspectiva de un estándar de atención y tratamiento para todo el mundo que garantice que los niños y las familias en situación de mayor riesgo y vulnerabilidad no queden desatendidos.
Prevención de la transmisión de madre a hijo
En 2008, el 45% de la población femenina embarazada con VIH recibió fármacos antirretrovirales para prevenir la transmisión del virus a sus hijos. Aunque el número de mujeres a las que llega esta intervención casi se ha duplicado respecto a 2006, sólo el 21% del número calculado de mujeres embarazadas que viven en países con ingresos bajos y medios se sometió a una prueba del VIH en 2008.
De promedio, en los países de ingresos bajos y medios, el 32% de los bebés nacidos de madres con VIH tomaron profilaxis antirretroviral para prevenir la transmisión de madre a hijo [PTMH] del virus, por encima del 20% en 2007 y el 18% en 2006. Las cifras varían de un 10% en el África occidental y central a un 54% en Latinoamérica y el Caribe, pasando por un 20% en el sur de Asia y un 40% en el África oriental y meridional.
Aunque se han producido algunos progresos, pocas mujeres embarazadas toman TARV por su propia salud, y la mayoría de ellas y sus hijos no cuentan con acceso a servicios básicos de PTMH.
Los enfoques estratégicos basados en pruebas para el escalado de dichos servicios han demostrado ser eficaces en entornos con recursos limitados. Entre estos enfoques estarían la descentralización, el refuerzo de los sistemas sanitarios y la integración de los servicios de salud maternal, neonatal e infantil, el escalado de métodos innovadores de administración (por ejemplo, el uso de tecnología móvil y motocicletas), y la realización de intervenciones de base comunitaria como parte integral de los planes nacionales de escalado.
Atención y tratamiento pediátricos del VIH
La profilaxis con cotrimoxazol es una intervención que ayuda a evitar muertes cuando se inicia en niños expuestos al VIH en los dos primeros meses de vida, y además tiene una relación coste-beneficio muy favorable. No obstante, la cobertura de este servicio en países de ingresos bajos y medios en 2008 fue sólo del 8% (si bien ha subido respecto al 4% de 2007).
Prevención de las infecciones en adolescentes y jóvenes
En todas las regiones, la discriminación y la violencia de sexo limitan el acceso a los servicios médicos y reducen la posibilidad de tomar decisiones respecto a la reducción de riesgo.
Los hombres que practican sexo con hombres, las trabajadoras sexuales y los usuarios de drogas inyectables se encuentran con numerosos obstáculos para acceder a los distintos servicios.
Es fundamental conocer las características de la epidemia a nivel local para poder diseñar y adaptar las intervenciones que aborden los comportamientos discriminatorios y que colocan a la población adolescente en riesgo de infección. Pese a que las niñas que acuden a la escuela durante más años corren un menor riesgo de infección por VIH, todavía no existen evidencias sobre el modo de aprovechar los centros docentes de forma eficaz para reducir el riesgo de infección por VIH en un marco nacional.
Protección, atención y apoyo a los niños afectados por VIH y sida
El informe subraya cómo la protección social sensible a la población infantil constituye una intervención clave para llegar a los niños afectados por sida, e incluye: transferencias sociales (en metálico, y transferencias de bienes y cupones), seguros sociales, servicios sociales, y políticas y legislaciones sociales diseñados teniendo en cuenta el sida.
Seguimiento y evaluación de programas
Llamamiento a la acción
**Acelerar el escalado de los servicios de prevención de la transmisión de madre a hijo y el diagnóstico precoz de los niños para contribuir a la eliminación de la transmisión del VIH a los bebés.
**Seguir estudiando nuevas pruebas para aplicarlas en la prevención del VIH.
**Apoyar y empoderar a la población adolescente, sobre todo a las chicas, para que identifiquen y respondan a sus propias vulnerabilidades.
**Proteger los derechos de adolescentes y jóvenes que viven con VIH para recibir apoyo y servicios de buena calidad.
**Garantizar que los servicios de prevención, tratamiento, atención y apoyo del VIH llegan a los adolescentes que se encuentran en las situaciones de mayor riesgo.
**Convertir la violencia sexual contra niñas y mujeres en algo socialmente inaceptable.
**Escalar la protección social dirigida a la población infantil, una parte necesaria de la respuesta para atender a los niños afectados por el sida.
**Reforzar la capacidad comunitaria para responder a las necesidades de los niños afectados por sida, previniendo la separación de las familias y mejorando la calidad de la atención médica alternativa.
**Reforzar los sistemas completos de modo que los avances conseguidos en favor de las mujeres y niños afectados por sida puedan ampliarse y mantenerse.
**Mejorar la recopilación y análisis de datos para alcanzar resultados referentes a la población infantil, e identificar déficits en la cobertura equitativa y el acceso de los servicios.
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