La acumulación de grasa en la espalda entre los hombros se ha observado entre un 2% y un 13% de las personas con VIH y se reconoce como parte del síndrome de lipodistrofia, que incluye cambios de la grasa corporal y alteraciones metabólicas. En comparación con los cambios en la grasa, se sabe poco de las causas de la giba de búfalo.
Así este equipo australiano investigó los datos de dos cohortes de pacientes australianos para identificar los factores de riesgo asociados a la giba de búfalo.
Entre 1998 y 1999 un total de 1.348 pacientes fueron incluidos en la Encuesta Australiana sobre Prevalencia de la Lipodistrofia (APS en sus siglas en inglés). La prevalencia de lipodistrofia en este estudio fue del 53%. El Estudio para una Definición de Caso de la Lipodistrofia en VIH (LDCD en sus siglas en inglés) registró a 417 pacientes con anomalías metabólicas o de grasa corporal entre 2000 y 2001.
La giba de búfalo fue diagnosticada por los médicos en el APS, mientras que en el LDCD fue diagnosticada partiendo del informe del médico o del paciente.
En ambos estudios, se recogieron datos demográficos, así como detalles del tratamiento del VIH, colesterol LDL y HDL, triglicéridos, glucosa e insulina. La composición corporal total y regional también se evaluó usando escáneres DEXA y CT.
La giba de búfalo fue diagnosticada en el 2% de los pacientes de la cohorte APS y en el 19% de la población del estudio LDCD. En ambos casos, en los pacientes del APS (p=0,007) y en el grupo del LDCD (p=0,002) las elevaciones de insulina estuvieron asociadas de forma independiente a la giba de búfalo. Entre la población del estudio LDCD, la presión sanguínea diastólica (p=0,003) se asoció de forma significativa con la giba de búfalo, mientras que la presión sanguínea sistólica (p=0,001) fue asociada de forma independiente con el efecto secundario en los pacientes del APS. También se encontró una asociación entre el uso de fármacos anti-VIH concretos y la giba de búfalo. Entre los pacientes del LDCD, el uso de AZT durante más de seis meses (p=0,005) se asoció a la giba de búfalo, mientras que entre los pacientes del APS la duración total del tratamiento con dosis completas de ritonavir se asoció de forma independiente con el efecto secundario (p=0,004).
Los investigadores también señalan que la pérdida o ganancia de peso fue referida casi unánimemente por pacientes en ambas cohortes.
Los investigadores concluyen que a los individuos con giba de búfalo se les debería controlar estrechamente la posibilidad de resistencia a la insulina y diabetes. Alertan de que la hormona del crecimiento, que se está investigando como terapia para los cambios de grasa corporal causados por TARGA, puede no ser apropiada para la giba de búfalo ya que puede causar hiperinsulinemia.
Referencia: Mallon PGW et al. Buffalo hump seen in HIV-associated lipodystrophy is associated with hyperinsulinemia but not dyslipidemia. J Acquir Immune Defic 38: 156 – 162, 2005.
Traducción: Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt).







